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Las ETMR como marco técnico de control en el reciclado de envases

Las Especificaciones Técnicas de Materiales Recuperados (ETMR) se han utilizado en España durante más de dos décadas como referencia para garantizar la calidad de los materiales procedentes de la recogida selectiva de envases ligeros. Nacieron en los años noventa en el marco del Sistema Integrado de Gestión (SIG) con el objetivo de homogeneizar parámetros de pureza, impropios, humedad y densidad de balas, asegurando la viabilidad del reciclaje industrial y aportando confianza al mercado. Sin embargo, la composición actual de los residuos y la evolución tecnológica han dejado obsoletos muchos de sus criterios, hasta el punto de convertirlos en una barrera para el cumplimiento de los objetivos europeos de economía circular.

Origen y finalidad de las ETMR

En su concepción inicial, las ETMR tuvieron un efecto positivo indiscutible. La estandarización de parámetros como el contenido mínimo de PET o PEAD, la limitación de fracciones de impropios o el control de humedad máxima permitieron estabilizar un mercado todavía incipiente y garantizar que los materiales entregados cumplían unos mínimos de calidad. Para los recicladores supuso disponer de lotes homogéneos y para las administraciones significó poder acreditar avances en reciclaje en un momento en el que la recogida selectiva comenzaba a generalizarse.

El objetivo era, por tanto, eminentemente técnico: asegurar la consistencia del material de entrada y facilitar el diseño de procesos industriales de reciclado con costes y rendimientos previsibles. Esa lógica era coherente en el contexto de los años noventa, pero hoy se ha visto superada.

Un estándar desfasado frente a la realidad actual

La composición actual de los residuos de envases no guarda relación con la de hace dos décadas. Los porcentajes de pureza exigidos en las ETMR son difíciles de alcanzar de manera sostenida debido a la creciente complejidad de los envases, que incluyen capas de diferentes polímeros, recubrimientos, tintas, adhesivos y otros elementos que no pueden separarse con facilidad. Incluso con tecnologías de clasificación óptica avanzadas, los resultados obtenidos se apartan de lo previsto en las especificaciones originales.

Esta desconexión genera una situación paradójica: materiales que son perfectamente reciclables y útiles para procesos industriales son rechazados por no cumplir criterios técnicos desactualizados. Se produce así un desfase entre los objetivos de circularidad marcados por la normativa europea y las barreras impuestas por un estándar técnico que no ha sabido evolucionar.

Problemas derivados de parámetros rígidos

El conflicto no se limita a la pureza. Los valores fijados para la densidad de las balas o para la humedad máxima responden a un contexto tecnológico que ha cambiado radicalmente. Hoy, los sistemas de compactación generan densidades muy superiores a las consideradas en las ETMR, y los procesos de lavado posteriores permiten absorber niveles de humedad que antes eran incompatibles. Mantener límites rígidos genera rechazos artificiales y tensiones contractuales entre operadores.

Otro aspecto crítico es la ausencia de metodologías de muestreo armonizadas. En la práctica, cada planta puede aplicar procedimientos distintos para determinar porcentajes de impropios o niveles de humedad, lo que introduce una variabilidad que resta fiabilidad a los resultados. Este vacío metodológico es especialmente problemático en un contexto en el que los datos de calidad del material son la base para calcular tasas de reciclado oficiales y para justificar el cumplimiento de objetivos europeos.

Implicaciones regulatorias y de mercado

Aunque las ETMR no tienen rango normativo, en la práctica funcionan como estándares de obligado cumplimiento porque condicionan los contratos entre sistemas colectivos de responsabilidad ampliada, plantas de selección y recicladores. Esto les otorga un carácter cuasi-regulatorio que puede convertirse en un obstáculo para el cumplimiento de los objetivos vinculantes establecidos por la Directiva Marco de Residuos y, especialmente, por el nuevo Reglamento de envases y residuos de envases (UE) 2025/40, que exige alcanzar porcentajes crecientes de reciclado material.

Si las ETMR siguen ancladas en parámetros irreales, se corre el riesgo de que una parte significativa de los flujos recuperados se clasifiquen como no conformes, reduciendo artificialmente las cifras de reciclaje y comprometiendo la consecución de los objetivos europeos. Además, esta situación genera incertidumbre en el mercado secundario de materiales, encareciendo los procesos de reciclado y restando competitividad a las empresas que apuestan por incorporar materias primas secundarias en sus procesos productivos.

Necesidad de una revisión técnica consensuada

La solución no puede consistir en relajar indiscriminadamente los requisitos, porque ello afectaría a la confianza en el sistema y podría introducir materiales de baja calidad en los procesos de reciclado. Se trata de revisar las ETMR con criterios realistas y representativos de la situación actual. Para ello es necesario introducir indicadores de reciclabilidad efectiva, es decir, parámetros que no se limiten a medir pureza formal sino que reflejen el rendimiento real que el material ofrece en procesos industriales de reciclado.

Un aspecto esencial es la normalización de los procedimientos de muestreo y caracterización. Solo con metodologías uniformes será posible disponer de datos comparables y fiables, que a su vez permitan ajustar las especificaciones a la realidad. También debería plantearse la incorporación de márgenes de tolerancia variables en función del flujo y del destino final del material, de modo que se reconozca la diversidad de procesos existentes y se fomente la innovación tecnológica.

Las ETMR fueron un instrumento clave para profesionalizar la gestión de envases y dar seguridad al incipiente mercado del reciclaje en España. Sin embargo, mantenerlas sin revisión se ha convertido en un factor de bloqueo técnico y contractual que amenaza la viabilidad de los objetivos de economía circular. La modernización de estos documentos, incorporando criterios actualizados de calidad, metodologías de muestreo robustas y parámetros de reciclabilidad efectiva, es indispensable para que sigan cumpliendo la función para la que fueron creadas. Solo un proceso de revisión consensuado entre administraciones, sistemas colectivos, recicladores y consultores especializados garantizará que las ETMR pasen de ser un obstáculo a convertirse de nuevo en un instrumento eficaz para cerrar el círculo de los materiales.