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Empoderamiento de los consumidores en la transición ecológica: implicaciones para las empresas ante la nueva directiva europea

El avance hacia un modelo económico más sostenible no depende únicamente de decisiones institucionales o de grandes inversiones industriales. Uno de los pilares fundamentales de la transición ecológica en Europa es el papel que desempeñan los consumidores y, en consecuencia, la responsabilidad que asumen las empresas a la hora de proporcionar información fiable, comprensible y verificable sobre las características ambientales de los productos que comercializan. Con esta finalidad, la Unión Europea ha aprobado recientemente la Directiva (UE) 2024/825 relativa al empoderamiento de los consumidores para la transición ecológica, que modifica varias normativas existentes sobre prácticas comerciales, estableciendo nuevos requisitos sobre la comunicación ambiental en la oferta de bienes y servicios.

Esta directiva forma parte del Pacto Verde Europeo y del Plan de Acción para una Economía Circular y está concebida como una herramienta clave para eliminar el llamado greenwashing o ecoblanqueo, mejorar la transparencia y fomentar elecciones de consumo responsables, basadas en criterios objetivos. Aunque su nombre puede inducir a pensar que se dirige exclusivamente al consumidor final, en realidad introduce obligaciones muy concretas para las empresas en relación con la información que proporcionan, los mensajes publicitarios que utilizan y la forma en que presentan la durabilidad o sostenibilidad de sus productos.

Un nuevo marco legal sobre información ambiental en productos y servicios

La Directiva 2024/825 introduce modificaciones relevantes en la Directiva 2005/29/CE sobre prácticas comerciales desleales y en la Directiva 2011/83/UE sobre los derechos de los consumidores, para adaptar su contenido a los nuevos objetivos ambientales de la UE. Estas modificaciones obligarán a las empresas a revisar la forma en que comunican aspectos como la eficiencia energética, la reciclabilidad, la huella de carbono o la durabilidad de sus productos, entre otros. Se establece que cualquier declaración ambiental deberá estar basada en información sólida, específica y verificable. Las afirmaciones genéricas sobre beneficios ambientales, como “ecológico”, “respetuoso con el medio ambiente” o “climáticamente neutro”, solo podrán utilizarse si están respaldadas por pruebas objetivas, preferiblemente conforme a sistemas de certificación reconocidos a nivel europeo.

Uno de los aspectos más relevantes de esta directiva es la prohibición expresa de determinadas prácticas de marketing ambiental que, hasta ahora, no estaban claramente reguladas. Entre ellas se incluyen el uso de declaraciones ambientales sin base científica, la presentación de características del producto como si fueran exclusivas cuando son comunes a todos los productos de su categoría, y la promoción de ventajas ambientales derivadas del cumplimiento de requisitos legales mínimos. También se establece la obligación de informar al consumidor sobre la obsolescencia programada, las actualizaciones de software que puedan limitar la funcionalidad del producto y la existencia de sistemas de reparación, reciclaje o reutilización disponibles tras la compra.

Aplicación práctica y sectores más afectados

La transposición de esta directiva al ordenamiento jurídico de los Estados miembros deberá realizarse antes de 2026, pero su impacto ya se está haciendo notar en la forma en que muchas empresas diseñan sus estrategias comerciales y de comunicación. Sectores como la electrónica, el textil, los bienes de consumo duraderos, la automoción o el comercio minorista serán algunos de los más afectados, por la frecuencia con la que utilizan argumentos ambientales en su posicionamiento de marca o en la presentación de productos.

No obstante, la obligación de revisar las declaraciones ambientales no se limita a estos sectores. Cualquier empresa que utilice argumentos relacionados con la sostenibilidad, la eficiencia, el ahorro de recursos o el impacto ambiental debe asegurarse de que esta información es precisa, está actualizada y puede ser justificada ante una posible inspección. Esto incluye tanto a fabricantes como a distribuidores, importadores y plataformas de venta online. Las empresas deberán revisar sus mensajes publicitarios, etiquetado, fichas técnicas, webs y canales de venta para adaptarlos al nuevo marco legal.

Relación con otras iniciativas europeas en sostenibilidad

Esta directiva se enmarca en una estrategia más amplia que busca armonizar la comunicación ambiental en la Unión Europea. Se complementa con otras iniciativas legislativas en marcha, como la futura Directiva sobre alegaciones ecológicas (Green Claims Directive), que establecerá criterios comunes para validar las declaraciones ambientales mediante métodos científicos reconocidos, o el Reglamento sobre diseño ecológico para productos sostenibles, que ampliará los requisitos de ecodiseño más allá de los productos energéticos. Junto con la Directiva CSRD y los estándares de información en sostenibilidad, se está configurando un marco normativo más exigente y coherente, que obliga a las empresas a profesionalizar su forma de comunicar los aspectos ambientales de su actividad y de sus productos.

Cómo pueden prepararse las empresas para cumplir con esta normativa

La adaptación a este nuevo marco normativo implica revisar en profundidad todos los mensajes relacionados con la sostenibilidad que se emplean en la comunicación comercial. Es necesario identificar aquellas afirmaciones que puedan considerarse genéricas o poco fundamentadas y analizar si están respaldadas por datos técnicos o certificaciones reconocidas. También será importante formar a los equipos de marketing, ventas y desarrollo de producto para que comprendan los límites legales y puedan actuar con mayor seguridad jurídica.

Muchas empresas deberán además revisar sus estrategias de etiquetado ambiental, justificar sus declaraciones de huella de carbono o reciclabilidad, y documentar los beneficios ambientales alegados en soportes verificables. La trazabilidad de los datos será fundamental para responder ante posibles reclamaciones de clientes o autoridades de consumo. En este sentido, contar con una estrategia ambiental robusta, alineada con normativas y metodologías oficiales, permitirá comunicar mejor y con mayor legitimidad los esfuerzos reales que la empresa está haciendo en materia de sostenibilidad.

Cómo puede ayudarte Albera Medio Ambiente a adaptar tu comunicación ambiental

Desde Albera Medio Ambiente ayudamos a empresas de todos los sectores a revisar, estructurar y mejorar su comunicación ambiental conforme a la nueva normativa europea. Evaluamos la validez técnica de las declaraciones que realizan sobre productos o servicios, identificamos posibles riesgos de greenwashing, proponemos ajustes en fichas técnicas, textos comerciales o documentación de apoyo, y asesoramos en el uso de metodologías reconocidas para sustentar afirmaciones ambientales. También ofrecemos apoyo en la integración de esta comunicación con otras herramientas de gestión ambiental, como el cálculo de huella de carbono, el análisis de ciclo de vida o los informes de sostenibilidad.

La entrada en vigor de esta directiva es una oportunidad para reforzar la credibilidad de las empresas y generar confianza en sus clientes, mostrando que la sostenibilidad forma parte de su estrategia y no solo de su discurso. Si tu empresa quiere anticiparse a los nuevos requisitos, cumplir con garantías y comunicar con responsabilidad, podemos ayudarte a hacerlo de forma rigurosa, transparente y eficaz.