blog | temas ambientales
Evaluación de los informes EINF y los retos de la CSRD en las empresas del IBEX 35
La transparencia y la sostenibilidad se han convertido en ejes centrales de la estrategia empresarial en España. Las compañías del IBEX 35 han tenido que adaptarse en los últimos años a nuevas obligaciones de reporte no financiero, y ahora afrontan un cambio normativo de mayor calado con la entrada en vigor de la Directiva CSRD.

Del EINF a la CSRD: un nuevo escenario regulatorio
En España, la Ley 11/2018 de Información No Financiera y Diversidad introdujo la obligación para las grandes empresas de reportar anualmente un Estado de Información No Financiera (EINF). Esta ley transpuso la Directiva europea 2014/95/UE (Non-Financial Reporting Directive, NFRD) al derecho español. A través del EINF, las compañías deben divulgar información sobre cuestiones ambientales, sociales, de personal, derechos humanos, lucha contra la corrupción y otros asuntos de sostenibilidad. El objetivo es ofrecer transparencia sobre cómo la empresa gestiona estos temas, equiparando progresivamente la información no financiera a la financiera en importancia y supervisión. Desde 2018, todas las empresas del IBEX 35 (y, en general, las entidades de interés público con más de 500 empleados, umbral luego bajado a 250 trabajadores) han incorporado el EINF a sus informes anuales, con verificación externa limitada tal como exige la ley.
En 2022, la Unión Europea aprobó la nueva Directiva de Reporte de Sostenibilidad Corporativa (CSRD), que reemplaza al régimen de la NFRD/EINF a partir del ejercicio 2024. La CSRD amplía y profundiza los requisitos de reporte de sostenibilidad: no solo aumentará drásticamente el número de empresas obligadas a reportar (incluyendo empresas medianas y cotizadas más pequeñas en los próximos años), sino que exige información más precisa, detallada y estandarizada. En esencia, la CSRD establece un nuevo estándar común para la transparencia corporativa en materia ESG, introduciendo las Normas Europeas de Reporte de Sostenibilidad (ESRS) como marco obligatorio. Esto contrasta con el EINF, donde cada empresa podía apoyarse en marcos voluntarios (GRI, SASB, etc.) para estructurar su información. Además, la CSRD consagra el principio de doble materialidad, requiriendo que las empresas informen no solo cómo los factores ESG les afectan financieramente, sino también cuál es el impacto de sus actividades en la sociedad y el medioambiente. También prevé, con el tiempo, mayores exigencias de verificación (auditoría de sostenibilidad) y la digitalización del reporte (formato electrónico único para la UE). En conjunto, este nuevo marco pretende mejorar la calidad, comparabilidad y fiabilidad de la información ESG divulgada, respondiendo a la creciente demanda de inversores y stakeholders por transparencia.
Aunque la Directiva CSRD entró en vigor en enero de 2023, a finales de 2024 aún no se había transpuesto plenamente al derecho español. Ante la posibilidad de retrasos en su transposición, los reguladores recomendaron a las empresas españolas adelantarse y preparar sus informes de 2024 conforme a los nuevos estándares europeos. Como veremos, muchas compañías del IBEX 35 han dado este paso proactivo. A continuación, evaluamos cómo han cumplido las empresas españolas –en especial las del IBEX 35– con los informes EINF en los últimos años y cómo se están adaptando a los retos de la CSRD, de modo que obtengamos una visión global de su nivel de cumplimiento y preparación.
Cumplimiento del EINF en las empresas del IBEX 35
Tras cinco años de vigencia de la Ley 11/2018, las grandes empresas españolas han cumplido ampliamente con la elaboración de sus EINF. En el IBEX 35, en particular, todas las compañías han presentado anualmente informes de sostenibilidad integrados en sus informes de gestión, cumpliendo con los contenidos mínimos exigidos y sometiéndolos a verificación independiente (generalmente por firmas auditoras). Este esfuerzo de cumplimiento normativo ha venido acompañado de un refuerzo de la gobernanza de la sostenibilidad en las organizaciones. Por ejemplo, los consejos de administración asumieron la responsabilidad indelegable de aprobar estos informes y supervisar las políticas de RSC, lo que ha llevado a la creación de comités de sostenibilidad y a la incorporación de consejeros expertos en la materia. De hecho, el porcentaje de empresas del IBEX 35 con un Sistema de Control Interno de la Información No Financiera pasó de apenas 1% en 2018 a 34% en 2022 (y a 67% en 2023), reduciendo gradualmente la brecha de madurez entre los controles financieros y no financieros. Asimismo, casi todas las compañías desarrollaron políticas y procedimientos específicos vinculados a ESG: por ejemplo, el 94% del IBEX ya contaba en 2022 con una política de compras sostenibles, frente a solo 63% un año antes. También prácticamente el 100% realiza análisis de riesgos ESG y ha integrado métricas ESG en la remuneración de sus directivos (79% en 2022).
Gracias a los informes EINF, las empresas del IBEX 35 han reportado numerosos avances en desempeño ESG durante 2018-2023. Por ejemplo, sus emisiones de gases de efecto invernadero (alcance 1+2) disminuyeron en promedio un 20,3%, incluso con mayor actividad económica, y el porcentaje medio de energía renovable en su consumo aumentó alrededor de 56,8%. En materia social, la presencia de mujeres en puestos directivos creció del 24% en 2018 a casi 32% en 2023. Las empresas también invirtieron más en su capital humano: las horas de formación por empleado subieron de 40 a 50 horas anuales de media (+20% aproximadamente), y la proporción de contratos indefinidos aumentó cerca de un 9% en el mismo periodo. Consecuentemente, indicadores como la tasa de accidentes laborales mejoraron notablemente, reduciéndose en torno a un 23% desde 2018. Estos datos sugieren que las políticas impulsadas al calor del EINF han tenido efectos positivos en muchas áreas de sostenibilidad.
Sin embargo, no todos los indicadores muestran una evolución favorable, lo que evidencia desafíos pendientes. Entre las “sombras” identificadas en los EINF cabe destacar que el total de residuos generados por las empresas del IBEX 35 aumentó más de un 33% entre 2018 y 2023, señal de que la economía circular sigue siendo una asignatura en desarrollo. Asimismo, la plantilla conjunta se redujo un 16,7% en ese periodo (posiblemente por reestructuraciones o mejoras de eficiencia), lo cual tiene implicaciones sociales. Otro aspecto preocupante es que la brecha salarial de género lejos de cerrarse, creció hasta situarse en torno al 10% de diferencia en 2022. También se observó en años previos una caída en la inversión en capacitación (p. ej., las horas de formación por empleado habían llegado a bajar un 8% acumulado hacia 2021 antes de repuntar luego) y un aumento en consumos como el de agua en algunos casos. Estos retrocesos indican que, si bien las empresas han cumplido con reportar lo que se les exige, no siempre han logrado mejorar todos sus impactos al mismo ritmo.
En resumen, los Estados de Información No Financiera del IBEX 35 evidencian “muchos avances en materia de cumplimiento, pero poca transformación real hacia un modelo económico más sostenible”. Es decir, las compañías han respondido bien en términos de transparencia y cumplimiento normativo (implementando controles, políticas y reportando una enorme cantidad de datos ESG), pero los pasos para transformar de fondo su modelo de negocio de forma sostenible han sido más limitados o puntuales. Aun así, los expertos coinciden en que la Ley 11/2018 ha cumplido un rol clave: preparar a las empresas españolas para las nuevas exigencias en sostenibilidad, fortaleciéndolas para anticipar y cumplir con futuros requerimientos de divulgación. Sobre esta base construirá la siguiente etapa regulatoria, marcada por la entrada en escena de la Directiva CSRD.
Hacia la CSRD: preparación y primeros informes bajo el nuevo marco
A finales de 2024, tras seis años de vigencia del EINF, las empresas se encuentran en un punto de transición normativa. A partir del ejercicio 2024, las grandes empresas deberán reportar según la CSRD, lo que supone nuevos estándares y mayor profundidad en la información. ¿Qué tan preparadas están las empresas españolas, y en especial las del IBEX 35, para este salto? Un análisis sobre los últimos EINF (ejercicio 2023) reveló que, con el modelo actual de la Ley 11/2018, sólo algo más del 35% de los indicadores reportados por las empresas del IBEX 35 estarían alineados con lo que exigirá la futura CSRD y sus estándares ESRS. Dicho de otro modo, queda por abordar cerca del 65% de la información y requisitos nuevos que trae el marco europeo. Este dato evidencia una brecha de cumplimiento significativa: muchos aspectos que antes no eran obligatorios (p. ej., detalles sobre impactos en la cadena de valor, planes de transición climática con metas financieras, métricas específicas de biodiversidad, etc.) ahora deberán ser reportados bajo la CSRD, implicando un esfuerzo adicional de recopilación y gestión de datos.
No obstante, las empresas líderes ya han empezado a adaptarse proactivamente. Un indicador claro es la rápida adopción del concepto de doble materialidad en los análisis de materialidad de las compañías. Mientras que en 2021 solo un 8,6% de las empresas del IBEX 35 consideraba la doble materialidad en sus informes, en 2023 ese porcentaje subió al 64,7%. Es decir, hoy la mayoría de grandes empresas españolas ya evalúan sus temas materiales bajo la óptica dual de impacto y riesgo financiero, anticipándose a la exigencia formal de la CSRD. Asimismo, se han multiplicado las políticas y procedimientos enfocados en preparar la información de sostenibilidad con mayor calidad: por ejemplo, todas las empresas del IBEX 35 incorporaron políticas de compras sostenibles y códigos de conducta de proveedores hacia 2023 (frente a ~70% que las tenía en 2018), lo que amplía la trazabilidad de sus impactos en la cadena de suministro. Del mismo modo, casi dos tercios del IBEX ya había creado comités específicos de sostenibilidad en sus órganos de gobierno para 2023 (cuando en 2020 era apenas 1%), reforzando la supervisión estratégica de estos asuntos. Gracias a estos pasos, la calidad y consistencia de los datos reportados ha mejorado; de hecho, los informes de 2023 son considerados mucho más fiables y maduros que los de 2018, fruto de la experiencia acumulada en reporting no financiero.
Un acontecimiento destacado ha sido la elaboración de los primeros informes conforme a la CSRD/ESRS en España (ejercicio 2024). Pese a no ser aún obligatorio por ley nacional, la gran mayoría de las empresas han optado por alinearse con el nuevo marco desde el primer año. Un 86% de las empresas del IBEX 35 (y alrededor del 77% del total de cotizadas españolas) presentaron sus informes de sostenibilidad de 2024 voluntariamente cumpliendo los requerimientos de la CSRD, incluso antes de su transposición formal. En la práctica, esto ha significado que dichas empresas no solo prepararon el EINF requerido por la Ley 11/2018, sino que ampliaron el alcance de sus memorias para cubrir también los desgloses adicionales de las normas ESRS, sometiendo toda esa información a verificación externa limitada. Este es un dato muy revelador del esfuerzo y compromiso de las grandes empresas españolas por mantener la comparabilidad con sus homólogas europeas y satisfacer las expectativas de los inversores en materia ESG.
Un análisis reciente de estos primeros informes CSRD del IBEX muestra algunas tendencias positivas. Más del 60% de las compañías incrementaron de forma significativa el contenido ESG de sus informes respecto al año anterior, integrando la sostenibilidad de manera más profunda en sus informes de gestión. De hecho, se observa una inclinación a presentar informes integrados, donde la información financiera y la no financiera aparecen conjuntamente, reforzando la conexión entre la estrategia de negocio y la sostenibilidad. Además, existe un consenso absoluto en torno a ciertos temas materiales clave: el cambio climático, la gestión del personal y la conducta empresarial (ética y buen gobierno) son considerados materiales por el 100% de las empresas analizadas. Junto a estos, cada empresa identifica otros asuntos materiales específicos para su sector o situación (por ejemplo, algunas destacaron la innovación sostenible, otras la seguridad de sus productos, etc.), reflejando la personalización que permite el enfoque de materialidad. También es notable que aproximadamente 40% de los asuntos materiales identificados sean de naturaleza social, principalmente relacionados con empleados y con clientes/consumidores.
Pese a estos avances, la adaptación a la CSRD no está exenta de dificultades. Una de las brechas más señaladas es el alcance en la cadena de valor: pocas empresas han logrado un mapeo y control completos de los impactos ESG más allá de su primera línea de proveedores, persistiendo un bajo nivel de trazabilidad en cascada. Del mismo modo, persisten desafíos de estandarización y comparabilidad, y existe incertidumbre regulatoria debido a posibles ajustes futuros. Adicionalmente, desde el punto de vista interno, las compañías encaran una carga de trabajo considerable para recopilar y verificar cientos de nuevos datos ESG (se estima que el primer conjunto de estándares ESRS conlleva alrededor de 1.100 data points que reportar). Esto supone desplegar sistemas de información más robustos y coordinar múltiples departamentos (finanzas, medio ambiente, RR. HH., cadena de suministro, etc.) para lograr una información íntegra y consistente. Por último, y quizás más importante, está el reto de traducir el cumplimiento en transformación real: la CSRD busca influir en la gestión de las compañías para impulsar su transición sostenible, más allá de generar informes bonitos en papel. Como apuntan los expertos, el reporte debe ser un medio para lograr cambios en la estrategia y el modelo de negocio (reduciendo impactos negativos, maximizando los positivos) y no un fin en sí mismo. Esto implica que las empresas tendrán que integrar la sostenibilidad en su cultura corporativa, formando equipos con nuevas habilidades (no solo financieras sino ESG), adaptando procesos de toma de decisiones para incluir criterios de sostenibilidad y apoyándose en tecnología para gestionar la información de manera eficaz.
En síntesis, las empresas españolas, y particularmente las del IBEX 35, han elevado sustancialmente su nivel de divulgación y gobierno de la sostenibilidad bajo el régimen EINF, cumpliendo con la normativa vigente y logrando mejoras importantes en diversos indicadores ESG. Ahora se enfrentan al desafío de la CSRD, un marco más exigente que demandará completar la información faltante (ese ~65% pendiente) y, sobre todo, traducir la transparencia en una gestión sostenible integral. Los primeros pasos ya se han dado (con la adopción voluntaria masiva de estándares ESRS en 2024 y el incremento notable del detalle reportado) lo cual es indicativo de la concienciación y preparación del tejido empresarial español. Pero queda camino por recorrer para asegurar que el cumplimiento regulatorio se convierta en cambios transformacionales hacia un modelo de negocio sostenible a largo plazo. La verdadera prueba para las empresas vendrá en los próximos años, conforme la CSRD entre plenamente en vigor y los grupos de interés evalúen no solo cómo se informa, sino cómo se actúa en materia de sostenibilidad.